Científicos reprograman la visión de moscas para percibir colores como mariposas

Científicos reprograman la visión de moscas para percibir colores como mariposas

Un equipo de biólogos de la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) logró reprogramar genéticamente el sistema visual de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) para replicar la estructura ocular compleja de las mariposas. La investigación, cuyos resultados fueron publicados el miércoles 7 de octubre de 2026 en la revista científica especializada Science Advances, identificó el interruptor genético exacto que desencadena la formación de una célula fotorreceptora adicional en los ojos compuestos de los insectos. El avance revela cómo cambios genéticos específicos en el desarrollo ocular permitieron a las mariposas expandir su percepción cromática para localizar néctar en las flores y reconocer a sus parejas en la naturaleza.

 

El estudio, liderado por el laboratorio del profesor Michael Perry en la Escuela de Ciencias Biológicas de UC San Diego, demostró que la adición de este fotorreceptor suplementario no requirió una reestructuración evolutiva compleja del cerebro del insecto. De acuerdo con lo reportado por la propia institución académica y los autores del manuscrito científico, al activar un gen específico durante una breve ventana temporal del desarrollo embrionario de la mosca, las unidades visuales de los ojos compuestos —denominadas omatidios— desarrollaron nueve células fotorreceptoras en lugar de las ocho habituales. Sorprendentemente, las neuronas cerebrales ya existentes en el sistema nervioso de la mosca integraron las nuevas señales ópticas sin necesidad de mutations o adaptaciones secundarias.

 

Para verificar cómo la evolución moldeó esta capacidad cromática, los científicos centraron sus observaciones iniciales en la mariposa vanesa de los cardos (Vanessa cardui). Mientras que la mayoría de las familias de insectos, incluidas las moscas, mantienen un patrón altamente conservado de ocho fotorreceptores por omatidio, las mariposas cuentan con nueve células en cada unidad visual. Los investigadores determinaron que esta diferencia no surgió de un rediseño total del ojo, sino de la duplicación funcional de un tipo de célula específica conocida como fotorreceptor R7, especializado en la detección de radiación ultravioleta y tonos de corta longitud de onda.

 

El gen reprogramado y la flexibilidad del sistema nervioso:

 

El procedimiento de ingeniería genética ejecutado en el laboratorio de UC San Diego consistió en activar el gen controlador de la suerte celular en momentos clave de la formación de los discos oculares del embrión de la mosca. Esta modificación indujo la diferenciación de una segunda célula fotorreceptora del tipo R7 en cada omatidio. La presencia del noveno sensor fotoeléctrico convirtió a las moscas modificadas en organismos con una distribución retiniana equivalente a la de las mariposas, permitiendo un rango teórico más amplio en el espectro visual.

 

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo radicó en la respuesta del tejido cerebral ante el cambio periférico. Biólogos del equipo explicaron que el cerebro de los insectos genera de forma rutinaria un exceso de neuronas durante las etapas iniciales de su desarrollo, eliminando mediante muerte celular programada (apoptosis) a aquellas conexiones que no reciben estimulación activa. Al surgir el fotorreceptor adicional en las moscas genéticamente modificadas, las neuronas excedentes en el lóbulo óptico establecieron sinapsis de forma espontánea con la nueva célula visual. Este fenómeno demuestra que los circuitos nerviosos poseen una reserva de flexibilidad intrínseca capaz de acomodar sensores sensoriales inéditos sin requerir una evolución neuronal paralela.

 

Etapas intermedias y aplicaciones en bioingeniería:

 

Como parte del análisis comparativo interespecies, el grupo de investigación identificó un caso de transición evolutiva intermedia en una especie de polilla esfinge (Hawkmoth). En estos especímenes, la sección inferior del ojo compuesto presenta omatidios con dos células de tipo R7 —similares a las de la mariposa—, mientras que la zona superior retiene la configuración tradicional de una sola célula R7 habitual en las moscas. Según precisó el Dr. Michael Perry en el informe institucional, esta disposición asimétrica ofrece evidencia sobre cómo las mutaciones en la visión cromática se propagan gradualmente a través de diferentes zonas del ojo compuesto a lo largo del tiempo evolutivo.

 

El proyecto de UC San Diego, que contó con el financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) de Estados Unidos, abre nuevas rutas en el campo de la biología del desarrollo y la ingeniería de redes sensoriales. Aunque la investigación demostró la formación biológica y la conexión neuronal del fotorreceptor suplementario en las moscas, los investigadores precisaron que las fases subsecuentes del estudio buscarán determinar mediante pruebas de comportamiento si las moscas modificadas experimentan de forma efectiva una visión del color más rica e hiperfocal similar a la de los lepidópteros.

 

Qué sabemos y qué falta por saber?

 

Lo confirmado por fuentes oficiales:

 

- Investigadores de UC San Diego identificaron el interruptor genético responsable de añadir una novena célula fotorreceptora en los ojos de las mariposas, según el estudio publicado en Science Advances.

 

- La reprogramación genético-temporal del gen de desarrollo en la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) indujo exitosamente la formación de una segunda célula R7 en cada omatidio.

 

- El cerebro de las moscas logró conectar las nuevas células sensoriales aprovechando las reservas de neuronas excedentes producidas durante la fase de desarrollo embrionario.

 

- La investigación contó con el respaldo y financiación oficial de organismos estatales como la NSF, la Hellman Foundation y los NIH.

 

Lo que falta por precisar:

 

- Confirmación mediante ensayos conductuales de si las moscas modificadas perciben efectivamente un espectro más amplio de colores o luz ultravioleta adicional en su entorno.

 

- Las aplicaciones tecnológicas directas a corto plazo en sistemas de visión artificial o sensores biomiméticos derivados de esta arquitectura ocular.

 

- El mecanismo de regulación epigenética exacto que fijó la duplica del fotorreceptor R7 de manera permanente en el genoma de las mariposas primigenias.

Investigadores de UC San Diego identifican el interruptor genético que otorga a las mariposas un fotorreceptor extra y recrean exitosamente esa capacidad en la mosca de la fruta.


Opinión:

Conocer que un equipo de científicos de la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) logró identificar el "interruptor genético" clave que otorga a las mariposas una célula visual adicional para percibir una gama de colores mucho más amplia, realmente representa un gran avance en la ciencia.

 

Sin lugar a dudas, este avance representa un auténtico hito en los campos de la ingeniería genética y la neurociencia. Comprender y reconfigurar la arquitectura neuronal y sensorial de un organismo para expandir sus capacidades de percepción abre puertas que hasta hace poco pertenecían únicamente al ámbito de la ciencia ficción.

 

Lo verdaderamente fascinante para el lector es comprobar cómo la manipulación precisa de un solo gen puede reescribir la forma en que un ser vivo procesa la luz y el entorno. Este tipo de hallazgos no solo profundiza nuestro conocimiento sobre la evolución de la visión en la naturaleza, sino que también sienta bases fundamentales para futuras aplicaciones en biomedicina y robótica bioinspirada.