Trabajar menos gracias
a la inteligencia artificial no consiste en delegarlo todo a un chatbot, sino
en recuperar tiempo en tareas concretas: redactar, responder, resumir o
preparar un primer borrador. La pregunta de fondo es si ese ahorro es real. En
los últimos años, varios equipos de investigación lo han medido con
trabajadores reales. Los resultados son útiles justamente porque no son
uniformes: hay ganancias claras, pero también un caso en el que la herramienta
frenó a quien la usaba.
Lo esencial:
• Atención al cliente: 14 % más de consultas resueltas por hora con un
asistente de IA.
• Consultoría: 12,2 % más tareas completadas y 25,1 % más
rápido en tareas dentro de la capacidad de la IA.
• Redacción profesional: 40 % menos tiempo y 18 % más calidad.
• Encuesta en EE. UU.: quienes usan IA ahorran en promedio 5,4 % de sus
horas, unas 2,2 por semana.
• Programación experta: 19 % más lentos con IA en un ensayo aleatorio.
Caso 1: atención
al cliente, ayuda para quien empieza
Investigadores de MIT y
Stanford analizaron la introducción escalonada de un asistente conversacional
con datos de 5.179 agentes. La productividad subió 14 % en promedio, con un
salto de 34 % en novatos y un efecto mínimo en los más expertos. Los autores
también observaron mejor sentimiento de los clientes y mayor retención de
empleados. El trabajo se publicó en The Quarterly Journal of Economics
en 2025.
Caso 2:
consultores y la “frontera irregular”
En un experimento con
758 consultores de Boston Consulting Group, los participantes fueron asignados
al azar a trabajar sin IA, con GPT-4, o con GPT-4 más una guía de uso. En las
tareas que caían dentro de lo que la IA hace bien, los usuarios completaron más
tareas, más rápido y con mayor calidad. Quienes partían con menor desempeño
mejoraron 43 %, frente a 17 % de los mejores.
El estudio también dejó
una advertencia: la IA es desigual. En una tarea fuera de su alcance, los
consultores que la usaron tuvieron 19 puntos porcentuales menos de probabilidad
de dar una solución correcta.
Caso 3: redacción
profesional
Dos economistas del MIT
asignaron tareas de escritura (un comunicado de prensa y un informe de
políticas) a 453 profesionales universitarios, y la mayoría de quienes podían
usar ChatGPT lo hizo. El tiempo medio bajó 40 % y la calidad evaluada subió 18
%. Quienes habían obtenido peores notas en la primera tarea fueron los que más
se beneficiaron.
Los límites importan.
Los investigadores no verificaron la exactitud de los textos. Uno de ellos
reconoció que el ahorro es menor en la vida real, porque hay que revisar datos
y redactar instrucciones.
Caso 4: cuánto
ahorra una persona promedio
La Reserva Federal de
San Luis sigue el uso de IA con una encuesta nacional en EE. UU. Entre quienes
la usaron la semana previa, el 20,5 % dijo ahorrar cuatro horas o más. Entre
los usuarios diarios la cifra sube a 33,5 %, frente a 11,5 % de quienes la usaron
un solo día. Si se incluye a los trabajadores que no la usan, el ahorro total
baja a 1,4 % de las horas.
Es un dato
auto declarado. Uno de los autores advirtió que parte del tiempo ahorrado puede
usarse para relajarse en vez de producir más, lo que llevaría a sobrestimar la
productividad.
Caso 5: cuando la
IA hace perder tiempo
METR realizó un ensayo
aleatorio con 16 desarrolladores experimentados y 246 tareas reales en
proyectos de código abierto que conocían bien. Antes de empezar, esperaban
terminar 24 % más rápido. Resultado: tardaron 19 % más cuando podían usar IA.
Al terminar, aun así creían haber sido 20 % más rápidos.
Los investigadores aclaran que no implica que las herramientas actuales no mejoren la productividad en general. El estudio se hizo con herramientas de comienzos de 2025 y en repositorios grandes y maduros.
Patrones que se repiten:
• El beneficio tiende a ser mayor en quien tiene
menos experiencia en la tarea.
• Los mejores resultados aparecen en tareas
acotadas: responder, redactar, resumir.
• Revisar sigue siendo necesario; sin verificación,
el ahorro real es menor.
• La percepción puede engañar: sentirse más rápido
no equivale a serlo.
Resumen comparativo:
|
Estudio |
Muestra |
Resultado
clave |
|
Atención al cliente |
5.179 agentes |
+14 % problemas resueltos por hora |
|
Consultoría (BCG) |
758 consultores |
+12,2 % tareas, 25,1 % más rápido |
|
Redacción (MIT) |
453 profesionales |
−40 % tiempo, +18 % calidad |
|
Encuesta Fed San Luis |
Trabajadores en EE. UU. |
5,4 % de horas ahorradas (usuarios) |
|
Desarrolladores (METR) |
16 expertos, 246 tareas |
+19 % más tiempo con IA |
Lo que sabemos y
lo que falta por saber:
Sabemos que en tareas bien definidas la IA puede reducir el
tiempo y que los mayores beneficios aparecen en quienes tienen menos
experiencia.
Falta por saber:
• Si el tiempo ahorrado se traduce en menos horas
trabajadas o en más tareas.
• Cómo rinden las herramientas más recientes en los
mismos escenarios.
• Qué ocurre en Ecuador y la región: las fuentes
consultadas no incluyen mediciones específicas.
Preguntas
frecuentes:
¿Cuánto tiempo se
puede ahorrar con IA?
Según la encuesta de la Fed de San Luis, unas 2,2 horas semanales en promedio
entre quienes la usan, con mucha variación según la frecuencia de uso.
¿Sirve para todos
los trabajos?
No. Funcionó en soporte, consultoría y redacción, pero ralentizó a
programadores expertos en proyectos complejos.
¿Hay que revisar
lo que genera?
Sí. Los estudios de redacción y consultoría muestran que los errores y las
tareas fuera de su alcance reducen el beneficio.
Estudios con miles de trabajadores miden cuánto tiempo ahorra la IA: de 14 % más productividad a 40 % menos tiempo, y un caso donde frenó a expertos.
Opinión:
Lo más
interesante de estos estudios no es el porcentaje que más llama la atención,
sino la distancia entre ahorrar tiempo y trabajar menos. Son cosas distintas.
Si una tarea que me tomaba una hora ahora me toma treinta y cinco minutos, lo
normal es que esa media hora se llene con otra tarea, no que me vaya a casa
antes. A mi criterio, “trabajar menos” solo ocurre cuando uno decide de forma
explícita qué hacer con el tiempo recuperado, y eso casi nadie lo planifica.
Mi interés es que quien
lea esto se lleve algo práctico y no solo cifras. Lo que haría es escoger una
sola tarea repetitiva (el informe semanal, las respuestas a los mismos correos,
el resumen de una reunión), medirla una semana sin IA y otra con IA, y comparar.
Con un cronómetro y una hoja de papel basta. Así se evita el error que muestra
el estudio de los programadores: sentir que vamos más rápido sin estarlo.
También creo que hay
que mirar la calidad de lo que sale. Un borrador de IA se ve ordenado, y eso
puede engañar. Me parece sano asumir que la herramienta propone y uno decide,
sobre todo cuando hay cifras, nombres y fechas.
Por último, me quedo
con un dato que pasa desapercibido: casi todas las mejoras grandes se vieron en
personas con menos experiencia en la tarea. Eso sugiere que la IA es un buen
punto de partida para aprender un oficio o un formato nuevo, y que quien ya domina
algo debería ser más selectivo y probar antes de adoptarla por moda. Prefiero
ser cauto: los datos vienen de estudios concretos y todavía no sabemos cómo se
comportarán en cada trabajo.




