Cuando se habla de
vivir más años, el ejercicio aeróbico suele llevarse toda la atención. Sin
embargo, las guías oficiales de salud y varios estudios recientes señalan que
la fuerza muscular también cuenta, y mucho. Esta guía resume qué recomiendan la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Departamento de Salud de EE. UU.,
qué muestra un metaanálisis sobre entrenamiento de fuerza y mortalidad, y cómo
armar una rutina semanal sencilla. Es información educativa y no sustituye la
valoración de un médico o un entrenador cualificado.
Por qué la fuerza
importa con los años:
Con la edad, el cuerpo
pierde de forma progresiva masa y fuerza muscular, un proceso conocido como
sarcopenia. Según información divulgada por el Instituto Nacional sobre el
Envejecimiento (NIA) de EE. UU., esa pérdida se relaciona con menor movilidad y
más dificultad para tareas cotidianas como subir escaleras o levantarse de una
silla, y el entrenamiento de fuerza regular puede ayudar a contrarrestarla.
Qué dicen las
guías oficiales:
Las Guías de Actividad
Física para los Estadounidenses (2.ª edición) indican que los adultos deben
hacer actividades de fortalecimiento muscular de intensidad moderada o mayor,
que involucren todos los grandes grupos musculares, en 2 o más días a la semana,
porque aportan beneficios adicionales a los del ejercicio aeróbico.
Para los adultos
mayores, las mismas guías añaden:
• Actividad multicomponente que combine equilibrio,
ejercicio aeróbico y fortalecimiento muscular.
• Ajustar el nivel de esfuerzo a la propia
condición física.
• Si hay enfermedades crónicas que impiden cumplir
las recomendaciones, mantenerse tan activo como lo permitan las
capacidades y la condición.
La OMS, en sus guías de
2020, coincide en que los adultos deben hacer fortalecimiento muscular 2 o más
días por semana. Para mayores de 65 años recomienda además actividades
multicomponente que combinen equilibrio, coordinación y fuerza en 3 o más días
semanales, para ayudar a prevenir caídas y mejorar la capacidad funcional.
El programa federal
Move Your Way describe qué cuenta como fortalecimiento: levantar pesas,
ejercicios con el peso corporal, bandas de resistencia o cargar objetos
pesados.
Qué muestra la
investigación:
Un metaanálisis
publicado en 2022 en el British Journal of Sports Medicine reunió
estudios de cohorte prospectivos que analizaban la actividad de fortalecimiento
muscular en adultos. Sus principales resultados:
• La fuerza se asoció con un 10 % a 17 % menos
riesgo de muerte por cualquier causa, enfermedad cardiovascular, cáncer
total, diabetes y cáncer de pulmón.
• La mayor reducción del riesgo (alrededor del 10 %
al 20 %) apareció con unos 30 a 60 minutos semanales.
• No se observó asociación con ciertos cánceres
específicos (colon, riñón, vejiga y páncreas).
• Combinar fuerza y ejercicio aeróbico se asoció
con un riesgo menor que no hacer ninguno de los dos.
Hay dos matices
importantes. Primero, son estudios observacionales: muestran asociación, no
prueban que la fuerza sea la causa. Segundo, la forma de la curva sugiere que
más tiempo no necesariamente da más beneficio, y los propios autores señalan
que el efecto de volúmenes mayores no está claro. El autor principal, Haruki
Momma, ha dicho que el fortalecimiento no debería reemplazar al ejercicio
aeróbico en las recomendaciones.
Una rutina semanal
base:
Propuesta
editorial construida sobre las guías (2 o más días de fuerza, todos los grandes
grupos musculares, equilibrio para mayores); no es una prescripción individual.
|
Día |
Propuesta |
|
Lunes |
Fuerza de cuerpo completo |
|
Martes |
Caminata rápida |
|
Miércoles |
Equilibrio y movilidad |
|
Jueves |
Fuerza de cuerpo completo |
|
Viernes |
Actividad aeróbica que disfrutes |
|
Sábado |
Opcional: tercer día
de fuerza o equilibrio |
|
Domingo |
Descanso o paseo suave |
En cada sesión de
fuerza conviene cubrir los patrones básicos de movimiento: empujar (por
ejemplo, una flexión apoyada en la pared), jalar (remo con banda), sentadilla o
levantarse de una silla, bisagra de cadera, cargar peso y un ejercicio de
equilibrio
Cómo empezar de
forma segura:
Las fuentes consultadas
coinciden en algunos principios:
• Empieza con poco. Aprende primero los movimientos con el peso
corporal o sin peso y añade carga de forma gradual.
• Prioriza la técnica. Hacer primero los ejercicios más complejos,
cuando aún no hay fatiga, ayuda a evitar errores de postura.
• Distingue molestia de dolor. Unas agujetas leves al empezar son normales; el
dolor, no. Trabaja por debajo del umbral de dolor.
• Busca apoyo. Gimnasios, centros comunitarios o clases para
adultos mayores suelen ofrecer programas diseñados con seguridad.
Si tienes una
enfermedad crónica, una lesión, problemas de equilibrio o hace mucho que no te
ejercitas, consulta primero con tu médico.
Lo que sabemos y
falta por saber?
• Lo que sabemos: las guías de la OMS y de EE. UU. recomiendan fuerza
al menos 2 días por semana, y los estudios observacionales la asocian con menor
riesgo de muerte y de varias enfermedades crónicas.
• Lo que falta por
saber: cuánto entrenamiento
exacto es óptimo para cada persona, si volúmenes altos aportan más y cómo varía
el efecto según edad, sexo y salud previa. Tampoco está probado que el
entrenamiento por sí solo alargue la vida.
Preguntas
frecuentes:
¿Cuántos días a la
semana debo hacer fuerza? Las
guías recomiendan 2 o más, con todos los grandes grupos musculares.
¿Hace falta ir al
gimnasio? No necesariamente: el
peso corporal, las bandas y cargar objetos pesados también cuentan, según el
programa Move Your Way.
¿Sirve empezar a
los 60 o 70 años? Las
guías incluyen recomendaciones específicas para adultos mayores y animan a
ajustar el esfuerzo a la condición física propia.
El entrenamiento de fuerza se consolida como una herramienta médica y deportiva indispensable para garantizar un envejecimiento activo.
Opinión:
Lo más interesante de este tema es que
cambia lo que entendemos por «hacer ejercicio». Durante años pensé en el
ejercicio como correr, sudar y terminar agotado. Las guías hablan de algo más
modesto y más alcanzable: dos días a la semana, todos los grandes grupos
musculares, con el esfuerzo que corresponda a tu condición. Eso se parece menos
a un deporte y más a un hábito de mantenimiento.
En mi opinión, la cifra que más vale la pena recordar es la
de 30 a 60 minutos semanales que aparece en el metaanálisis. No porque sea una
receta mágica, sino porque muestra que no hace falta una dedicación enorme para
estar en la zona donde se observó el mayor beneficio. Al mismo tiempo, me
parece importante la advertencia de los propios autores: son estudios
observacionales, así que conviene leerlos como una asociación, no como una
promesa.
Mi interés es que el lector se quede con una idea práctica:
la fuerza no compite con caminar o con el ejercicio aeróbico, se suma a ellos.
Los datos del metaanálisis apuntan a que la combinación se asocia con un riesgo
menor que cualquiera de las dos por separado, y eso encaja con las
recomendaciones oficiales.
También creo que hay un punto emocional que se subestima:
empezar da miedo, sobre todo si hace años que no te ejercitas o si temes
lesionarte. Por eso me gusta que las fuentes insistan en empezar poco, con el
peso del cuerpo, y en diferenciar una molestia normal de un dolor que hay que
respetar.
Un ejercicio simple para esta semana: elige dos días, anota
en tu agenda 20 o 30 minutos y escribe qué movimientos harás. No hace falta
más. Si tienes una condición de salud o una lesión, habla primero con tu
médico. Esta es mi lectura personal de la información y no un consejo
profesional




