Dieta keto: qué es, qué comer y riesgos según expertos

Dieta keto: qué es, qué comer y riesgos según expertos

La dieta cetogénica, o “keto”, ha ganado mucha popularidad en los últimos años como método para bajar de peso. Sin embargo, detrás de la moda hay un plan de alimentación muy restrictivo, con indicaciones médicas concretas y riesgos que conviene conocer antes de eliminar el pan, la pasta o el arroz del plato. Esta nota resume lo que dicen la literatura médica y la prensa especializada.

 

¿Qué es la dieta keto?

Según el material de formación médica de StatPearls, alojado en la biblioteca NCBI de EE. UU., es un enfoque alto en grasas, muy bajo en carbohidratos y con proteínas moderadas, pensado para inducir cetosis nutricional. Ese mismo texto recuerda que el médico Russell Wilder, de la Clínica Mayo, la empleó en 1921 contra la epilepsia y acuñó el término. Nació, por tanto, como terapia clínica y no como tendencia de redes.

El mecanismo consiste en cambiar la fuente de energía: al reducir los carbohidratos, el organismo produce cetonas, que sirven de combustible alternativo a la glucosa. La cifra exacta de carbohidratos varía según la fuente: Cambio habla de menos de 50 gramos diarios, Emisoras Unidas de entre 20 y 50 y Withings de 20 a 30. En una dieta típica, entre 70 y 80 % de las calorías proviene de grasas, 20 a 25 % de proteínas y 5 a 10 % de carbohidratos.

El dietista-nutricionista Daniel Ursúa explicó a Maldita Ciencia que no es una idea nueva: primero se llamó dieta Atkins, hace décadas, y regresó con el nombre keto. Un usuario entrevistado por Prensa Libre dijo sentir menos hambre y menos ansiedad por comer, aunque es un testimonio personal y no evidencia clínica.

 

¿Qué comer en la dieta keto?

Una revisión publicada en PubMed Central menciona como proteínas habituales la carne, el pescado, los huevos, las vísceras y los mariscos. Un medio argentino incluye el aguacate y los frutos secos entre los alimentos grasos, y Prensa Libre también cita el aguacate.

- Proteínas: carne, pescado, mariscos, huevos y vísceras.

- Grasas: aguacate y frutos secos.

- A limitar o evitar: pan, pasta, arroz, cereales y azúcares refinados.

Quien quiera una lista cerrada, con porciones y verduras permitidas, debería pedirla a un nutricionista, porque las fuentes revisadas no la detallan con el rigor suficiente.

 

Riesgos y efectos secundarios:

Efectos de adaptación. La revisión de PubMed Central describe como frecuentes la llamada “gripe keto” (cansancio, dolor de cabeza y náuseas), además de molestias digestivas, aumento de la micción e hipoglucemia.

Desequilibrio nutricional. El portal Más que Médicos advierte que restringir tanto los carbohidratos puede dificultar la ingesta de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes, y que la falta de fibra favorece el estreñimiento.

Pérdida de músculo y efecto rebote. Una nutrióloga citada por Chilango sostiene que, más que grasa, se pierden músculo y líquidos, y que al terminar la dieta puede volver el peso. Es el testimonio de una sola especialista, de 2019.

Largo plazo. Un texto de consulta para profesionales indica que los efectos a corto plazo (hasta dos años) están bien descritos, pero que los de largo plazo se conocen poco por falta de literatura. Withings coincide en que faltan estudios prolongados.

Sin supervisión. La revisión publicada en Obesity Reviews (2020) señala que la dieta cetogénica muy baja en calorías es una intervención extrema que puede causar eventos adversos graves sin control médico, y que su uso debe evaluarse paciente por paciente.

 

¿Quién no debería hacerla?

Una tabla de adultos publicada en Nutrients (2021) lista como contraindicaciones: embarazo y lactancia, trastornos mentales y de conducta, abuso de alcohol u otras sustancias, diabetes tipo 2 con descompensación importante o tratamiento con inhibidores de SGLT2, insuficiencia hepática grave, insuficiencia renal, infarto o ictus en los últimos tres meses, insuficiencia cardíaca, angina inestable y arritmias.

Otra fuente para profesionales añade pancreatitis, trastornos del metabolismo de las grasas, porfirias y déficits de carnitina. Maldita.es recoge la opinión de un dietista que la desaconseja en personas diabéticas o con problemas renales, aunque los expertos consultados coinciden en que no tiene por qué ser peligrosa en alguien sin patologías previas y sin problemas en su relación con la comida. Que la diabetes aparezca como indicación en una fuente y como precaución en otra confirma que la decisión es individual.

 

Lo que sabemos y lo que falta por saber?

Lo que sabemos

- Es una dieta alta en grasas y muy baja en carbohidratos que busca la cetosis.

- Nació como terapia para la epilepsia en 1921.

- Se prescribe sobre todo en obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

- Tiene efectos de adaptación frecuentes y contraindicaciones claras.

Lo que falta por saber

- Sus efectos a largo plazo.

- La cifra exacta de carbohidratos que acepta toda la comunidad médica.

- Qué porciones y menús son adecuados para cada persona.


Preguntas frecuentes:

¿Cuántos carbohidratos se comen en la dieta keto?
Depende de la fuente. El rango más repetido en las fuentes revisadas es de 20 a 50 gramos al día, y alguna habla de menos de 50.

¿Se puede mantener indefinidamente?
Prensa Libre recoge la recomendación de usarla de forma transitoria y no permanente, y los textos médicos señalan que faltan datos a largo plazo.

¿Es apta para embarazadas?
No. El embarazo y la lactancia figuran entre las contraindicaciones, y Prensa Libre lo reitera.

¿Hace falta consultar a un médico?
Sí. Varias fuentes recomiendan acudir a un especialista antes de empezar, para evaluar riesgos y diseñar un plan individual.


En resumen

La dieta keto no es buena ni mala en abstracto: es una herramienta con indicaciones, contraindicaciones y efectos que se evalúan caso por caso. Antes de eliminar grupos enteros de alimentos, lo prudente es consultar a un médico o nutricionista. Esta nota es informativa y no sustituye la consulta médica.

 

Qué es la dieta cetogénica, alimentos permitidos y a evitar, efectos secundarios, contraindicaciones y por qué conviene consultar a un profesional antes de empezar.


Opinión:

El mayor problema de la dieta keto no es la dieta en sí, sino cómo llega a la gente: como un atajo. Se escucha “baja de peso comiendo grasa” y se omite la segunda mitad de la frase, que dice que es un plan muy restrictivo que, según la literatura médica, necesita criterio clínico. A mi criterio, antes de preguntarse “¿qué puedo comer?” conviene hacerse otra pregunta: “¿qué quiero lograr y en cuánto tiempo?”. Si la meta es bajar tres kilos para un evento, probablemente haya caminos menos extremos. Si hay una condición médica de por medio, la conversación ya no es de gustos, es de seguimiento.

Mi interés es que quien lea esta nota se lleve algo práctico y no solo una lista de alimentos. Por eso propongo tres preguntas para llevar a la consulta. ¿Tengo alguna condición que figure entre las contraindicaciones? ¿Qué análisis debería hacerme antes y durante? ¿Cuánto tiempo sería razonable mantenerla y cómo salgo de ella sin recuperar todo el peso? Esa última casi nadie la hace, y es clave: las fuentes insisten en que los efectos a largo plazo se conocen poco, así que tener un plan de salida es parte del plan.

También me parece sano desconfiar de dos extremos: quien la vende como milagro y quien la demoniza. Los expertos que cita la prensa coinciden en que no tiene por qué ser peligrosa en una persona sana y sin problemas con la comida, pero tampoco es para todos. Entre esos extremos hay un terreno razonable: informarse, consultar, probar con acompañamiento y medir los resultados con datos (peso, análisis, energía) y no solo con sensaciones.

Al final, la mejor dieta es la que se puede sostener sin perjudicar la salud. Esa es mi lectura.